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Terra
La Coctelera

Puente de agosto

El puente de agosto se caracteriza porque todo el mundo escapa de su lugar de residencia habitual y huye hacia los lugares típicos de vacaciones. La ocupación hotelera es del 150% y 15 días antes ya resulta imposible reservar en ningún sitio.
Sin embargo, si estos pequeños detalles no son capaces de detenerte, es el momento de poner rumbo al sur sin reserva de ningun tipo. Por supuesto hazte a la idea de que en toda Andalucía no quedará sitio libre en ninguna parte y es posible que acabes en Portugal.
Acabar en Portugal no está nada mal. Es un sitio muy majo, tiene bonitas playas, hermosas ciudades y gente encantadora. También tiene gasolina carísima y coches a 200 por las autovías (aunque a decir verdad creo que los madrileños conducimos aún peor).

Para muestra unas imágenes de la playa de Falesia y la ciudad de Faro.

Pingyao

Nos fuimos a Pingyao en tren. Salimos de Beijing a las 19:30 y llegamos a las 6:15. El viaje nos lo pasamos roncando plácidamente. Así que llegamos relajados, a la par que hambrientos. Lo primero que hicimos fué pegarnos un desayuno a base de té, tortilla paisana, bacon y tostadas y luego nos fuimos a dar una vueltecilla.
Pingyao es una ciudad de la etnia Han, a la que pertenecen la inmensa mayoría de los chinos. Está rodeada por una muralla de la época Ming y da la impresión de haberse quedado tal como estaba hace 200 años. Fué antiguamente una ciudad muy importante y sede del primer banco chino, la revolución industrial china no le afectó, lo que le ha permitido entrar a saco en la revolución turística. Aún así, es una ciudad cómoda para visitar. Tiene muchas cosas que ver en un espacio no demasiado grande, muchos restaurantes y sitios donde tomar un refresco, cientos de tiendas de todo tipo y muchos lugares con conexión a internet. Nosotros compramos un vale que nos permitió visitar la mayoría de los lugares de la ciudad.
El hecho es que hacía un calor enorme y yo tenía los pies recocidos. Así que, envidioso que es uno, se me ocurrió comprarme unas zapatillas chinas (las vendían por todas partes), sin embargo cada vez que preguntaba en una tienda la respuesta era "mei you, ja ja ja mei you" todo muertos de risa. Parece ser que la talla 45 no tiene mucho exito por esos lugares. Así que para compensar el fracaso nos dimos un masaje de pies. El problema es que a la chica que me daba el masaje de pies la entró un ataque de risa según mis pies empezaron a hacer ruidos raros (juro que yo no sabía que mis piés crujían de esa forma), a estas alturas a mí esto me empezaba a parecer ya mucho cachondeo con mis pies. Total, que la chica que me daba el masaje se puso a cuchichear con su compañera y las dos muertas de risa. En esto que su encargada las ve y las dice "cuidado con lo que decís que estos entienden el chino" (¡que confundida estaba la pobre...!) y entonces a las dos las da un ataque de risa que casi se mueren allí mismo. Debo de decir, eso sí, que el masaje de pies fué el mejor que me han dado nunca (y en esto de los masajes tengo algo de experiencia). Lo que no se es porque les hago tanta gracia a todos.

En las afuera hay un par de sitios curiosos de ver, el primero es el templo de Shuanglin. Es un templo con un montón de esculturas de madera y de barro cuya antiguedad salta a la vista. Aquí como anécdota delante de una estatua había una imagen de una cámara disparando el flash tachada. Pensé que era que no se podían hacer fotos con flash y según saque la cámara me pegaron grito en chino por el altavoz que casi me dejan tieso del susto. Entonces me fijé y entre las estatuas tenían cámaras escondidas, a partir de entonces cuando veía una cámara tachada (con flash o sn flash) me cuidaba mucho de sacar la cámara.
Otro sitio para visitar es la casa de la familia Quiao, que es donde se rodó la película "La linterna roja". Esta casa estaba hasta arriba de turistas chinos (occidentales solo nosotros) y tiene su gracia, de hecho tiene la forma del símbolo chino de la buena suerte (o algo así creí entender), y es una buena muestra de como vivía la burguesía china.

El Templo del Cielo

Este templo era el lugar donde se hacían las ofrendas al cielo y rezaban por las buenas cosechas. Se construyó en el siglo XV, durante la dinastía Ming.
Nosotros entramos por el sur y enseguida llegamos al "altar para rezar por la buenas cosechas". Enmedio justo de este altar circular hay una losa, circular también, que era desde donde se hacían las ofrendas. Hoy la losa se usa para que los turistas se hagan fotos en ella, porque había una cola que debía de llegar hasta Parla para hacerse una foto allí.
De allí se pasa al "Templo de la Bóveda Imperial del Cielo" (en chino suena mas corto)allí hay un muro circular que se llama el "muro del eco" aunque yo probé y no conseguí escuchar ningún eco. Y de allí se pasa al pabellón Shuanghuan.
En el parque que rodea al altar y estos templos hay además un pequeño palacio en el que el emperador tenía que pasar 3 días purificándose (sin fumar, beber, ni darle al temita) antes de la ofrenda. Luego tenía 362 días para despurificarse fumando, bebiendo y dándole al temita.
El parque en sí está muy bien, es enorme y muy bien cuidado. Esta todo lleno de gente que echa el día haciendo aerobic, tai chi, bailes de salón y todo tipo de juegos chinos raros. En resumen, fué uno de los lugares que más me gustó. En todo el parque (a excepción del templo) no vimos ni un occidental (menos cuando nos mirábamos entre nosotros, claro).

Gran Muralla

Como para Nacho esta era su tercera vez en China no tenía ganas de venir a ver la muralla. Pero tras insistirle amablemente durante siete horas accedió a acompañarme.
Así que cogimos un taxi y nos fuimos para Mutianyu. El taxi (como la mayoría de los taxis pequineses) era un VW Jetta y me traía recuerdos de mi Jetta, y los buenos momentos que pasamos (hasta aquel día fatídico en que se me cruzaron dos ciervos y esquive solo a uno).
La zona de Mutianyu es...pues igualita a la zona del Jerte en Cáceres. Solo que con mas chiringuitos y mas chinos. Hay un teleférico para subir a la muralla (y que también sirve para bajar).
Una vez que estas en lo alto de la muralla te dices a ti mismo "¡coño que estoy en la gran muralla! Voy a hacerme una foto para enseñarsela a mi mujer y darle envidia". Después te da por andar y surge la primera duda "¿p´arriba o p´abajo?" . Llegado este momento Nacho tuvo la amabilidad de recordarme que la muralla tiene 5.000 Km de largo y que ponerme a andar a lo loco podría tener nefastas consecuencias para mi salud. No hubiera sido necesaria tal advertencia porque un par de horas despues ya me estaba dedicando a admirar la muralla en plan contemplativo desde la sombra de un torreón...
Es que es larga...de cojones.

Ciudad Prohibida

Esa mañana nos levantamos temprano, cogimos el metro y nos fuimos a ver la Ciudad Prohibida. El metro no tiene mucha perdida porque solo tiene dos líneas, eso si, limpias, cuidadas y en pleno funcionamiento (no como en Madrid que hay muchas y están todas cerradas por obras).
El Palacio Imperial se empezó a construir en 1406, bajo la dinastía Ming, está hecho para impresionar y la verdad es que lo consigue. En la entrada te alquilan unas guías que te van explicando los lugares por los que pasas. Bueno, os lo indican si teneis la suerte de que funcionen. En teoría tu vas a tu aire y la guía detecta donde estás y te va explicando. El problema es que a veces una de las dos guías no saltaba, o saltaba cuando ya salías de la sala.
Aquella tarde realicé otro descubrimiento sorprendente en los bares que rodean al mercado de la seda, ni más ni menos que la cerveza Tsing Tao. Se sirve en prácticas botellas de algo más de medio litro y su la existencia de esta cerveza me confirmó lo que ya sospechaba. Los chinos son una raza superior. No se porqué pero a los pocos días en los bares de alrededor del mercado de la seda ya éramos conocidos por las camareras y los dueños. Todos eran muy majos y nos cobraban precios normales y no lo que marcaba para los turistas y...¡nos ponían aperitivos!, panchitos, patatas y cosas así. Cuanto echo de menos China...

Ritan Park y Yonghe

Para celebrar nuestra llegada mis sobrinos decidieron sacarnos a todos de paseo al Ritan Park. Aprovechamos de paso para cambiar de euros a yuanes (1 €=10 yuan aprox).
En este paseo descubrí que los chinos pasan de las normas de tráfico (excepto de los semáforos). Parece ser que las señales solo las usan para saber quien ha tenido la culpa en caso de accidente. Por cierto, en la mayoría de los semáforos, aunque esté en rojo, se puede girar a la derecha. Para compensar, está prohibido girar a la izquierda en casi todas partes.
Por la tarde fuimos a ver la el templo de los lamas "Yonghe". Este Templo fué construido en el año 1694. Entre las muchas cosas que tiene dignas de verse destaca un Buda gigantesco esculpido en madera de sándalo al que, por desgracia, no se permite sacar fotos.
A todo esto ya llevábamos tropecientas horas sin dormir, y nuestro nivel de tontería estaba en niveles alarmantes, con lo que decidimos retirarnos hasta otro día.

De Madrid a Beijing

Hoy en día lugares como China no quedan tan lejos...Solo tienes que coger el vuelo más barato que vendan por internet y con escala en Estocolmo, Helsinki, Barbate Peich y Chiquitistan en 13 horitas de nada te plantas en Beijing.

El tráfico en China
Los chinos pasan de las normas de tráfico (excepto de los semáforos). Parece ser que las señales solo las usan para saber quien ha tenido la culpa en caso de accidente. Por cierto, en la mayoría de los semáforos, aunque esté en rojo, se puede girar a la derecha. Para compensar, está prohibido girar a la izquierda en casi todas partes.
El templo de los lamas
Este Templo fué construido en el año 1694. Entre las muchas cosas que tiene dignas de verse destaca un Buda gigantesco esculpido en madera de sándalo al que, por desgracia, no se permite sacar fotos.